Un césped artificial precisa de tres variables para que sea duradero y mantenga sus propiedades deportivas óptimas:

- Un buen producto con calidad contrastada
- Una instalación profesional del césped y con las cantidades de relleno recomendadas por el fabricante, distribuidas con maquinaria específica para césped artificial que garantice un reparto uniforme y exacto de la carga, como la SandMatic.
- Un mantenimiento según sus necesidades y efectuado con maquinaria profesional, como la SportChamp, TurfKing o CareMax para campos de fútbol o la TurfSoft para pistas de padel y tenis.


La ausencia de cualquiera de estas tres variables, puede llevar a los consabidos problemas que suelen aparecer en el césped artificial:
- Compactación o endurecimiento del relleno, que implica pérdida de soporte y apoyo de la fibra. La compactación además puede provocar graves lesiones al deportista
- Defibrilación, ya que tras la compactación y ante la pérdida de la fibra, ésta se tumba, ofreciendo más superficie de abrasión al calzado deportivo que acaba por defibrilar y partir la fibra
- Pérdida de relleno, que se produce por el propio juego, ya que acaba desplazando el relleno de las zonas de más tránsito a las de menos. No olvidemos que además en muchos campos se juega a lo ancho al fútbol 7, lo que implica que zonas que antes eran de poco tránsito se convierten en áreas, con el consiguiente cruzamiento de fibras por el juego en horizontal, y desplazamiento suplementario de carga
- Acumulación de suciedad y polvo en la carga con la posibilidad de daños a la salud de los deportistas.

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